La zona oeste de Madrid tiene un parque de chalets y adosados importante construida entre los años noventa y dos mil. Es vivienda amplia, pero con un aislamiento que ya no cumple los estándares de hoy: frío en invierno, plantas superiores insoportables en agosto y un gasto en climatización que no deja de subir.
La solución más eficaz en unifamiliares de esta zona suele ser el sistema de aislamiento térmico exterior. Se instala sobre la fachada existente y elimina los puentes térmicos, que son el punto por el que más energía se pierde. Como ventaja añadida, no reduce metros útiles del interior y renueva por completo el aspecto exterior.
Cuando no es posible actuar por fuera, el aislamiento insuflado resuelve bien: se inyecta el material en el interior del muro en cuestión de días. Para cubiertas y bajo cubierta, el poliuretano proyectado ofrece el mejor rendimiento por espesor.
Antes de pedir presupuesto es útil saber cómo está construida la fachada: si hay cámara de aire y de qué grosor, la orientación, el estado de las click carpinterías y si existe algún problema de condensación. Un aislamiento mal planteado puede agravar el problema.
En Boadilla del Monte y municipios cercanos como Pozuelo o Majadahonda una actuación completa de fachada suele ejecutarse en dos o tres semanas según superficie, y el retorno vía ahorro energético suele situarse entre los cinco y los diez años.